Frase Celebre

"No creas sólo lo que dicen tus ojos.
Sólo muestran limitaciones.
Mira con tu inteligencia, descubre lo que ya sabes
y hallarás la manera de volar". Richard Bach

jueves, 21 de agosto de 2014

La romántica de la aviación I


Es en el año 1903 cuando los hermanos Wright echan a volar su primer aeroplano. Construido en su taller de bicicletas, consiguieron pasar a la historia como los creadores del primer avión controlable, que ni siquiera era capaz de mantenerse en vuelo por sus propios medios, sino que, ayudado por una catapulta, pudo despegar a unos metros del suelo durante algunos segundos. Lo suficiente para demostrar que iban en la buena dirección.
Posiblemente no fueron los primeros en conseguir que una máquina más pesada que el aire volara, pero sí que pudiera ser controlada por un piloto a través de una serie de partes móviles que provocaban el alabeo del avión. Unos años después, en 1908 ya transportaban a su primer pasajero. Poco más de un siglo separa el liviano vuelo de su aeroplano (como lo denominaron ante la oficina de patentes estadounidense) de 35 kilos de peso, al majestuoso Airbus A380 que se va al aire con 573 toneladas y es capaz de recorrer 16.200 km en un solo salto.


Aquella hazaña fue el pistoletazo de salida de una carrera donde todos los países del mundo competirían por hacerse con las mejores máquinas voladoras. Y no tanto por el uso civil o comercial sino por lo que suponía para un ejercito contar con esos artilugios aéreos que le situaban en una posición ventajosa ante el enemigo.
Tanto es así, que en todas las guerras que han estallado en los últimos 100 años, la aviación ha sido determinante para la victoria. De hecho, el primer avión a reacción de uso militar lo puso en vuelo Alemania durante la Segunda Guerra Mundial y no fue hasta principios del 1944 cuando pudieron empezar a volar. A Hitler le cogió ya muy tocado y no supo valorar antes la supremacía de un reactor con respecto a los cazas de hélice de sus enemigos. Eso también ayudó a su derrota. Si hubiesen empezado a volar dos años antes, ahora la mitad de la población del planeta habría sido exterminada por este paranoico y nefasto individuo con su ridículo bigote al estilo Charlot. Gracias a Dios no fue así.
Las enormes inversiones en aeronáutica por parte de las grandes potencias han hecho que esta industria desarrolle un avance exponencial comparado con el resto. Siendo pioneros en I+D, se han desarrollado los sistemas más avanzados, trasladados después a otros sectores como la astronáutica, automoción terrestre, la alta competición deportiva del motor, etc.


Ahora, 111 años después de que Orville Wright se pusiera a los mandos del Fliyer I, analizamos la situación y vemos lo importante que ha sido la aviación en nuestras vidas. Cómo ha conseguido unir ciudades en apenas unas horas, cuando antes se podían tardar semanas en llegar. Se han recortado los tiempos de traslados en emergencias sanitarias y trasplantes de órganos. Para la extinción de incendios, los medios aéreos son imprescindibles. Rescatar a un alpinista herido a veces es una misión imposible sin el apoyo de un helicóptero. La oficina más segura del Presidente de los Estados Unidos no es un bunker, es un avión, el Air Force One, todo un emblema de la nación.


Ante cualquier catástrofe, la población es evacuada rápidamente por el aire, y por ahí llegan también las primeras ayudas. El famoso actor John Travolta, quien se define a si mismo como piloto de profesión pero de oficio actor, posee varios aviones que pilota, entre ellos un Boeing 707 que compró a la aerolínea australiana Qantas y que usa como avión humanitario siempre que alguien lo reclama.
En cambio, como en casi todo, aquí también hay una cara oculta. Los desastres aéreos. Es la parte fea de este apasionante mundo. En los accidentes aéreos se registran siempre la mayor cantidad de víctimas. Los ataques militares más sangrientos se han producido por aire, como el de la base de Pearl Harbor en 1941. Apenas 4 años después, un Boeing B-29, bautizado como Enola Gay dejó caer sobre Hiroshima la primera bomba atómica.
El terrorismo islámico utilizó aviones para provocar el mayor atentado de todos los tiempos, el 11 de septiembre de 2001.
Y estos días hemos vivido la doble tragedia de los dos Boeing 777 de la compañía Malaysian Airlines, uno desaparecido en extrañas circunstancias y otro derribado por un misil cuando sobrevolaba una zona en conflicto.
A pesar de estas tragedias, si ponemos en una balanza las ventajas y desventajas, está clarísimo hacia donde se va a inclinar hasta que el platillo toque el fondo.


Todo esto, lo bueno y lo malo, ha hecho que en la mayoría de los acontecimientos históricos siempre aparezca un capítulo donde la aviación es protagonista. De una manera o de otra, ha marcado nuestras vidas. Acontecimientos que siempre están presentes, leyendas que han ido pasando de padres a hijos, consiguiendo así, que este mundo sea visto como idílico, lleno de pasión, libertad y aventura.
Admirados son personajes como Charles Lindbergh, Amelia Earhart Manfred von Richthofen, Antoine de Saint-Exupéry, o los españoles García Morado y Carlos Haya, por nombrar algunos de los que han pasado a la historia por sus logros, destreza o valor al mando de sus aeronaves.


En definitiva, el gran invento del siglo XX fue ese aeroplano que dos hermanos, fabricantes de bicicletas, un día soñaron con echar a volar. Así empieza la romántica de la aviación.

miércoles, 21 de mayo de 2014

¿Quién está a los mandos de su Jet Privado?





El hecho de tener un jet privado no te libra de la crisis. De hecho, los propietarios, en su inmensa mayoría grandes empresarios, han visto mermada, en algunos casos drásticamente, sus cuentas de resultados, lo que le ha llevado a tener que meter la tijera también al avión. Pero cuando se habla de recortar en éste hay que tener mano de sastre, de lo contrario el trasquilado te puede salir caro.
Cuando lo compraron, les preocupaba muchísimo la altura del pelo de la moqueta, el acabado de los sanitarios del baño o la procedencia de la vaca que donaría su piel para los asientos. Pero ahora que llega la crisis, a esos detalles que encarecieron el avión en varios millones de euros, no es fácil aplicarles un recorte, en cambio, al salario de la tripulación sí. Muchos de ellos, con muy buen criterio, deciden no escatimar en gastos de mantenimiento por su propia seguridad y la de su familia. El avión debe estar en perfectas condiciones de vuelo. Pero, ¿qué pasa con el que maneja la máquina? El piloto es el verdadero protector del pasajero, el que realmente lo va a sacar de cualquier problema. En caso de una emergencia, no va a ser la aeronave, ni el mantenimiento, ni la moqueta, ni la piel de los asientos, sino el piloto el que les ponga en el suelo sanos y salvos. Por eso es sorprendente ver cómo están despidiendolos para contratar a otros "más baratos". Algunos propietarios, personas que se mueven en las altas esferas de los negocios a nivel mundial, que presiden empresas del IBEX35, que se codean con jefes de estado y políticos del más alto nivel internacional, o incluso algunos que dirigen, de alguna manera, el rumbo de la actividad económica de un país, pueden tener a los mandos de su jet privado a pilotos sin la adecuada experiencia.


Es algo con lo que me estoy encontrando últimamente y que me preocupa. Cuando alguien me encarga la compra de un avión, me envía una lista de exigencias de 30 ó 40 puntos, pero en la mayoría de los casos no aparece como algo prioritario la cualificación de la tripulación.
Tienen todo un equipo de personas para la protección de sus propiedades y para su escolta personal, han instalado el último sistema de seguridad en sus casas y coches, gastan fortunas en detectives y en vigilancia, y me parece bien. Es su dinero, lo pueden gastar en lo que les apetezca. Se sienten inseguros, sus motivos tendrán, si pueden combatir esa sensación reforzando su entorno, estupendo. Pero, que luego termine contratando a un piloto, sin apenas experiencia sólo por sus pretensiones económicas, para que sea el que comande su avión y vele por su seguridad y la de los suyos, me parece de una torpeza enorme.
Otros lo eligen porque alguien se lo recomendó, o porque es hijo del primo de su compañero de golf de los domingos, o porque forma parte del acuerdo de compra y venta de la aeronave, en fin, aberraciones.
Y no crean que me ha subido la fiebre y estoy delirando. Lo que estoy contando lo estoy viendo aquí, en la Costa del Sol. Algún poderoso propietario de una de las mansiones de La Zagaleta y algún otro de Sotogrande lo está experimentando en sus carnes. Tienen a los mandos de su avión a pilotos con muchas deficiencias, pero sin enterarse, claro.
Es muy reciente el caso de la compra de un jet privado, por cierto, en un estado lamentable (todo hay que decirlo), al que no sólo se la han colado en la operación de compra, sino que el piloto elegido para comandar la aeronave resulta tener experiencia cero en el tipo.
Bueno, tampoco es tan difícil, a golpe de bolígrafo se puede engordar un curriculum y cargarlo de horas de vuelo inventadas. Al fin y al cabo, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea no mira esas cosas. Para qué, si al final la responsabilidad y la culpa en caso de un accidente siempre va a ser del piloto. Pero ahí está el tío, al mando de un jet privado, que ni siquiera sabe manejar y aparentando ser un "supercomandante".
Esta escalada de despropósitos y estupideces alcanza su punto más álgido, precisamente, en la figura del propio piloto, quien siendo perfectamente consciente del riesgo que corre, y sin dudar un segundo de su limitación, se pone a los mandos mientras el pasajero, detrás, disfruta del champán rosado ignorando su suerte.


Un jet privado es muy caro, y un piloto experto también. Si yo fuese propietario de un avión y la crisis me pusiera en la tesitura de elegir entre quitarle uno de los dos motores al avión o volar con un comandante inexperto, si dudarlo un segundo, elegiría volar con un solo motor.
Me decía un instructor de vuelo que volar un avión es muy fácil, lo dificil es hacerlo con dignidad.





viernes, 14 de febrero de 2014

¿Dónde matriculo mi Jet Privado?


Es la pregunta del millón. No se puede contestar sin antes conocer las intenciones del propietario para con el avión. Dependerá de si quiere usarlo como privado o pretende alquilarlo a terceros. Si lo comprará para una empresa como un activo más o como patrimonio personal. Si volará sólo en el país o hará vuelos internacionales. Si lo asume como gasto para compensar beneficios o como inversión. Si pretende ganar dinero con él o si está dispuesto a asumir los enormes costes. Estas serían algunas de las premisas para poder responder a la pregunta con un mínimo de dignidad.
Lo primero que hay que solucionar son los impuestos. Teniendo en cuenta que el precio de adquisión puede ir desde los 300.000 hasta los 60 millones de dolares, éstos (importación, matriculación, IVA o VAT, etc.) no son moco de pavo.
La diferencia entre matricular en España o en Isla de Man un avión que cueste unos 20 millones de dólares puede ser, facilmente, de un par de ellos. Hablando siempre de operaciones totalmente legales y transparentes, claro. No se puede esconder un Gulfstream de 30 metros de envergadura debajo de la cama.

Eligiendo una jurisdicción de baja tributación, tipo Belice, Luxemburgo, Liechtenstein, Gibraltar, o incluso alguna de las conocidas islas del Caribe, podemos conseguir un ahorro importante. Pero esto no vale para determinados casos. Me explico, si registramos un avión en Bermudas y lo tenemos basado en Madrid, las autoridades aduaneras de España te harán una visitar a los seis meses y te dirán que tu aeronave no puede estar aquí más tiempo sin tributar. Además, el país de bandera te exigirá una serie de requisitos, entre los que estará el de pisar el territorio con ella de vez en cuando. Un viaje desde España a Bermudas sólo para que vean el avión por allí es un dinerito, los 100.000 euros no hay quien te los quite.
Por lo tanto, si va a estar en Europa, y buscas un país de baja tributación, lo lógico es que elijas uno cercano, ya que lo más probable es que tengas que pasar por allí con cierta frecuencia.


Pero todo esto se complica cuando avión lo alquilamos a terceras personas o bien lo abanderamos con alguna operadora aérea para que nos lo comercialice. Ahí el tema cambia, ya no nos valen muchos de estos lugares, porque una cosa es usarlo de forma privada y otra muy distinta con un fin lucrativo. En este último caso, la aeronave deberá tener la misma bandera que el operador, y tributar en el país desde el que se comercializa. Por ejemplo, en Isla de Man no puedes tener un AOC (Certificado de Operador Aéreo). Allí sólo puedes volar privadamente, no existen operadores de aeronaves. Ya sé que hay gente que lo hace, pero no es del todo legal. Por muchas triquiñuelas financieras y triangulaciones de empresas que quieras hacer, podrías estar incurriendo en un delito fiscal. Una cosa es eludir y otra muy distinta evadir impuestos.

Por lo tanto, las ventajas de registrar un avión en un paraíso fiscal para la mayoría de los propietarios están claras cuando su uso va a ser estrictamente privado, pero no lo están tanto, si el uso del avión va a ser comercial.
De hecho, el 70% de los jet privados vuelan de esta manera. Lo lógico es que si te compras uno y sólo lo usas algunos fines de semana al año, el tiempo que está parado lo alquiles. Un avión aparcado en la plataforma o en un hangar sale muy caro, ya que los gastos fijos son muy elevados. Vuele o no. Los mantenimientos son por horas de vuelo, pero también por tiempo, las tripulaciones tendrán que ir a los cursos de refresco dos veces al año, independientemente de lo que vuelen, el seguro anual, la depreciación, etc.

Para hacernos una idea, el 67% de los aviones de negocios están matriculados en Estados Unidos, nada más y nada menos que 12.050 aeronaves, seguido de Brasil con 764. En el tercer puesto está México con 704, cuarto y quinto son Canadá y Alemania con 483 y 387 respectivamente. Nos tenemos que ir a la sexta posición para encontrar el primer paraíso, Isla de Man, con 264 aeronaves. Le siguen Austria, Reino Unido, China, Venezuela, Sudáfrica, Australia, Argentina, India, Portugal y Francia. A partir de la posición 17 ya encontramos algunos de baja tributación, Suiza, Bermudas y Caimán, que suman 340 aparatos. Para ver a España tenemos que remontarnos al puesto 21, con apenas 100 aeronaves. Cosa que hay que agradecerle a AESA (Agencia Estatal (o espantadora más bien) de Seguridad Aérea). Y claro, segura sí que es, si apenas tiene aviones... en fin.
Así que, si te compras un jet privado, y pretendes volar 4 horas cada semana, aparte de esas 200 horas al año que harás en tu avión, podrás comercializar unas 400 más que te aportarán unos ingresos muy interesantes para cubrir gran parte de los gastos que se generen.


Si te dejas asesorar por un profesional, y compras el modelo adecuado, con un coste operativo razonable, podrás conseguir que tus horas apenas te cuesten nada, cubriendo esos gastos con los beneficios de los alquileres. De esta manera, también encontrarás ventajas fiscales a través de la desgravación de muchos impuestos.
En definitiva, puede que no sea necesario buscar en tierras lejanas ni en paraísos exóticos para encontrar el lugar ideal donde matricular tu avión sin que te descuadre la cuenta de resultados. Quizás, la mejor la solución la tienes en tu propia casa.