Frase Celebre

"No creas sólo lo que dicen tus ojos.
Sólo muestran limitaciones.
Mira con tu inteligencia, descubre lo que ya sabes
y hallarás la manera de volar". Richard Bach

viernes, 22 de mayo de 2015

Yo tengo un avión privado

Cuando en una reunión de amigos o en cualquier acto social, alguno confiesa tener un avión privado, es muy probable, si no se trata del presidente de una multinacional, que el resto de contertulios aguante la risa y mire de reojo mientras comenta en voz baja con su colega:
 -Será mentiroso, con lo que cuesta un jet privado va a tener este muerto de hambre uno.

Cabina del Falcon 7X diseñada por BMW Group Designworks USA

Ese tipo de comentarios, que se pueden adivinar en la mente de algunos, no son sino, fruto de la ignorancia y el desconocimiento. Lo primero que habría que aclarar es qué es un avión privado.
Entendemos por avión un vehículo volador, de ala fija, más pesado que el aire y que está propulsado por uno o varios motores. Una Cessna 172, lo que suelen llamar avioneta (lo digo en tercera persona porque los pilotos no menospreciamos ninguna máquina voladora de alta tecnología), es un avión. Y si lo compras para tu uso personal, es decir, si no es de escuela, de trabajos aéreos o de transporte público, o sea, no comercializas con él, es un avión privado.

Cessna 172

El precio de una Piper Archer de fábrica puede rondar los 200.000 dólares. De segunda mano baja, dependiendo los años de antigüedad y las horas de vuelo, hasta los 30.000 dólares.
Ya ves, por poco más de eso, tú también puedes tener un avión privado y no deberían mirarte mal. No estás engañando a nadie.

Piper Archer II

-Ah, pero eso no es un avión privado. Es que yo entendí que tenía un jet privado como el de Julio Iglesias.

Gulfstream G550 de Julio Iglesias

Amigo, es que tú estás entendiendo poco y mal. Antes de prejuzgar, lo que tendrías que hacerle es una sencilla pregunta: ¿Qué tipo de avión privado tienes?
Empecemos a clasificar. Por ejemplo, por número de motores: Monomotores, bimotores o polimotores, si son de uno, dos o más.
También por el tipo de motor: De pistón, turbohélices o reactores, si son de explosión, reacción asociados a una hélice o reactores "puros".
Pero esto, tampoco nos dan una idea exacta de lo que tienes. Puede ser un monomotor y tú pensar en una Cessna 172, y resulta que se trata de un reactor tipo Cirrus Vision SF50 de un millón de dólares, que también es un monomotor.

Cirrus Vision SF50

O hablarte de un bimotor de hélice que, si es un turbohélice, puede ser perfectamente una Beechcraft B350 de casi 7 millones de dólares.

Beechcraft B350

Otra de las contrariedades que se escuchan en los mentideros sociales es el tema de las hélices. 
-¿Qué tienes, un avión de hélice? Yo ahí no me monto. Son muy peligrosos. Eso se mueve mucho.
Anda, mejor cállate y hablamos de otra cosa, que de esto estás "pez".

MX2, Avión de pistón acrobático fotografiado por Dean Wingard

Aun así, si nos referimos a la gama de reactores, Cessna también los fabrica. Tu amigo puede decirte que tiene un bimotor Cessna y tú piensas en una 310 de motor de pistón de cuatro plazas que cuesta 60.000 dólares y resulta, que lo que tiene es un Citation Sovereign, un reactor de 9 plazas que cuesta más de 17 millones de dólares.

Cessna 310

Como puedes ver, hay mucho juego en esto de los aviones privados.
Si hablamos de jets (entendemos por esto reactores), podemos encontrarlos en el mercado desde 300.000 dólares, hasta los últimos modelos de Gulfstream, que cuestan por encima de 70 millones.

Bombardier Global Express XRS de Bill Gate

Por eso, cuando alguien te diga que tiene un avión privado, no necesariamente tiene que ser el mismo modelo que Bill Gate. Puede ser un preciosos Cirrus de 180.000 dólares. 

Cessna Citation Sovereign de Harrison Ford

El propio Harrison Ford, piloto y amante de la aviación, tiene dos aviones privados: un jet marca Cessna, modelo Citation Sovereign; y un avión histórico de la II Guerra Mundial, monomotor de pistón modelo PT-22 con el que hace muy poco se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia en un campo de golf a las afueras de Santa Mónica. Gajes del oficio.

PT-22 de Harrison Ford accidentado

Y si entramos ya en excentricidades, muy dadas entre los usuarios de jets privados, podemos hablar de un Airbus A380 de 500 millones de dólares encargado por un conocido príncipe árabe. Solo en extras se ha dejado 150 millones. Caprichitos como un establo para sus caballos, sala de conciertos, spa, baño turco y hasta una sala de oración tecnológicamente preparada para que mantenga siempre la orientación a la Meca.
Una sala de oración tecnológicamente preparada para que las alfombras cambien su posición automáticamente para conservar su orientación hacia la Meca - See more at: http://azureazure.com/antojos/asi-podria-ser-el-Airbus-A380-palacio-volador-principe-arabe#sthash.Pj63hYfJ.dpuf
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Airbus A380

Así que no deberíamos desprestigiar ningún aparato volador. Todos son excelentes aeronaves de avanzada tecnología, que nos permiten ver el mundo desde otra perspectiva. Además de servirnos como herramienta de trabajo y de ocio.

Angelina Jolie a los mandos de su Cirrus SR22

En definitiva, en este apasionante mundo de la aviación privada cabe todo. Lo mismo ves a un empresario del ladrillo asfixiado por las deudas subirse a su jet privado de varios millones de dólares (posiblemente mal recomendado), que a una multimillonaria pilotar, ella misma, su propio monomotor de pistón (y de hélice) Cirrus SR22 como es el caso de Angelina Jolie.
Para gustos, aviones.